sábado, 29 de enero de 2011

La hora de los pillos




De jazmines y abriles
***

Las imágenes en la tele no podrían ser más contrastantes. Por aquel lado, la rebelión popular en Túnez. Las masas despojándose del miedo natural y consuetudinario ante las tiranías, clamando libertad para progresar, para echar pa’lante en la vida. Vienen a la memoria la sublevación húngara contra la ocupación rusa en 1956; el pueblo caraqueño obligando a Pérez Jiménez a coger la trilla con sus maletas repletas de divisas en 1958; la primavera de Praga en 1968 y sus multitudes ansiando concederle un rostro humano al marxismo (cosa imposible, por lo demás); la insurgencia estudiantil china y la subsiguiente masacre en la plaza Tiananmén de Beiyín en 1989; las revoluciones de terciopelo amparadas por el glasnost y la perestroika dándole matarile al comunismo a finales de los 1980; en Belgrado, el pueblo serbio hastiado de matanzas y conflagraciones fratricidas propinándole un puntapié en su grasiento trasero al genocida Milosevic en  1990 y dele. En tiempo presente, en Túnez, frente al Mediterráneo, a pocas millas náuticas de Sicilia, este muestrario de la civilización árabe se empina, al fin, demostrando su ira, su “silla roja” en inglés (su a red chair) y su fatiga ancestral ante las dictaduras ladronas, sentando un ejemplo y amenazando de contagio a los regímenes fosilizados de la vecindad. ¡Autócratas árabes, temblad!

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Le doy al piripicho y mudo de canal. Me vengo a la antigua Tierra de Gracia. A la final del béisbol profesional. Los comentaristas de la caseta le dan el pase a las dos buenasmozas pechugonas ubicadas detrás del plato. Entrevistan las dos bellas al procónsul de la dictadura en la región. El susodicho —descendiente de árabes, mira tú— se muestra pomposo, petulante y verboso, tal cual su caporal. Su gelatinoso fundillo se  desparrama sobre la banqueta donde se explaya a semejanza de una foca almidonada. Su panza opípara y sus cachetes brillosos agreden la panorámica. Está próspero el fulano. La molicie, la prepotencia y la degeneración lo acicalan de autoplacidez, como una hiena harta de carroña. Pero hay algo raroso en el ambiente. Algo falta. Despliego mis orejas repletas de cerumen y lo confirmo: ni una pita, ni una rechifla, ni una protesta en el estadio ante la presencia echona del corruptín. ¿Qué nos pasó?, cavilo. ¿Es que no queda ni sombra ni rastro de aquel pueblo rebelde de abril? ¿Nos hemos sometido mansamente a este despeñadero palurdo, a diferencia de los tunecinos? ¿Para dónde cogió el bravo pueblo del himno homónimo, de la bandera de las siete estrellas y del escudo con el brioso caballo de pescuezo voltiao,  legado de  los forjadores de la nacionalidad? ¿Será que nos hemos resignado a que esta sinvergüenzura durará per secula seculorum?
***
Solía yo escuchar reverencialmente las vivencias de los viejos de antes en tiempos de mi primera juventud. Relataban, valga el caso, el conformismo de la gente a mediados de los 1950 ante el empuje de la autocracia perezjimenista. El miedo se podía cortar en el aire con una navaja Stand, de las que usaban los barberos de gallos para amolarles las espuelas a los mentados plumíferos. La Seguranal había dado de baja a Leonardo Ruiz Pineda, a Antonio Pinto Salinas y a Antonio Carnevali. Y para colmo, había rial, mucho rial para corromper. Cuando Gómez la cosa había sido parecida. Todas las dictaduras se asemejan. ¿Pero y la de aquí y ahora?, preguntarán algunos. El actual despotismo dispone de la delincuencia (organizada o no), de  la fulana milicia, de los grupos paramilitares (como el frente Francisco de Miranda), de los cubanos, iraníes, fundamentalistas y comunistas de todo pelaje que nos colonizan, infiltrados hasta en la sopa. Hay miedo, pues. Se palpa en la atmósfera. Y hay rial, mucho rial para corromper. Sobre todo si te arrodillas y le rindes culto a la personalidad del corrupto supremo. Dan ganas de meterse a boliburgués.
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Pero llega irremisiblemente el instante cuando los pueblos se deshacen del terror y el pánico. ¿Quién dijo miedo? A las tiranías les toca su sábado cochinero también. La vorágine antiautoritaria parece haberse injertado ya en Egipto, la tierra de los faraones, el hilo fértil del padre Nilo, la cuna de civilizaciones. Llega a su fin la era instaurada por Gamal Abdel Nasser. Recapitulemos para quienes llegan tarde. Fue un coronel del ejército. Derrocó al corrompido monarca Faruk, bagazo del colonialismo inglés. Era de verbo fogoso y destemplado. Parecido en ese aspecto a Perón, por ejemplo, y más o menos al héroe del museo militar nuestro. Se declaró socialista. Forjó alianza armamentista con los rusos, aun cuando a posteriori apareció cimentando el movimiento de los no alineados junto a Nehru de la India y Tito de Yugoslavia. Recuperó el canal de Suez provocando la crisis de 1956 que, de casualidad, no produjo un enfrentamiento directo entre los rusos y los gringos. La tercera guerra mundial estuvo a la vuelta de la esquina. Nasser triunfó política y diplomáticamente en esa ocasión elevando su influencia en el mundo árabe, pero, bélicamente hablando, los israelíes le propinaron una felpa en ese 1956 y luego, en 1967, a raíz de la guerra de los seis días. Sus ejecutorias impregnadas de socialismo, o mejor aun, de estatismo,  provocaron una parálisis, un achante y una estagnación que perduran hasta nuestros días. A su muerte, en 1970, le sucedió Anwar El Sadat, asesinado en 1981 a manos de militares ultranacionalistas por atreverse a haber firmado un tratado de paz con Israel. Hosni Mubarak, mano derecha de Sadat, ha llevado las riendas egipcias por tres décadas, dándole duro al grupo integrista Hermandad Islámica, gozando de una alianza privilegiada con EEUU y Occidente pero —barajo con el pero— comportándose como todo un autócrata, con corrupción pareja e intenciones de heredarle el poder al hijo, igualito a los sátrapas de siempre, como el de aquí y ahora.
***
Ojalá que Túnez, Egipto y todas las naciones árabes logren darle su tatequieto a estos especímenes del atraso y la arbitrariedad, consiguiendo así el camino a la democracia y la prosperidad para todos. Que no les suceda como a nosotros en aquel abril cuando, luego de regar las calles con sangre de mártires, unos militares culecos y felones reintegraron en el poder a cierto renunciado demagogo. Mucha suerte para el sufrido pueblo árabe en esta hora de esperanza. Inshalá.

domingo, 9 de enero de 2011

Emilio Arévalo Quijote (I)





Templetes oriundos
Emilio Arévalo Quijote (I)

por: Nicolás Soto

primero que el valor faltó la vida
en los cansados brazos que, muriendo,
con ser vencidos, llevan la victoria.
Cervantes, Don Quijote, 1era. Parte, Capítulo XL

Los libros
                            Aquel señor enjuto, de riguroso liquiliqui, enunciaba en su mirada algo vapuleada el rigor de los años ya desalojados. Yo era un chicuelo con algo más de un lustro vital pisoteado en este valle lacrimoso y lograba escrutar su magra silueta por los alrededores de la esquina de Alayón, en mi rumbo diario hacia el colegio del padre Chacín, en mi Valle de La Pascua natal. “Ese es el general Arévalo Cedeño”, cacareaba alguno de los zagales compañeros míos, pavoneándose por el hecho de saber y conocer, privilegio de los mayorcitos. Luego, a lo largo de algún día rebosado de pizarrones y partidas de metras, irrumpió la noticia: “Murió el general Arévalo Cedeño”.
Años después, las reláficas nostálgicas de quienes apacentaron su tercera edad en los mil novecientos sesenta y setenta, más la cauda de lecturas tamizando el ciclo de la hegemonía andina —“Gómez, el amo del poder”, de Domingo Alberto Rangel; “Oficio de difuntos”, de Arturo Úslar Pietri; “Confesiones imaginarias de Juan Vicente Gómez”, de Ramón J. Velásquez, entre otras— me forjó una cierta impresión de ese guariqueño paisano mío quien, imbuido de una terquedad quijotesca, se alzó repetidamente contra uno de los regímenes más férreos de nuestra historia.
No sería hasta mediados de los ochenta que pude abrevar directamente su propio testimonio. Los libreros informales alineados debajo del puente en la intersección de las avenidas Fuerzas Armadas y Urdaneta me depararon el acceso a los raciocinios de Emilio Arévalo Cedeño (EAC). Publicaciones Selevén, brazo editorial de 1BC y, por ende de RCTV, había  relanzado “El libro de mis luchas”, la autobiografía arevalera, bajo el más llamativo título de “Viva Arévalo Cedeño!” (sic).
La necesidad de notificar su verdad, así produjera escándalo, lo había llevado a dejar de lado la carabina y enarbolar la pluma para contar y explicar. Como el mismo Cervantes al instalar en boca de Don Quijote aquel inefable discurso de las armas y las letras,  edificando así una dialéctica del pensar y la acción, de la palabra como pólvora, de la verba como artillería. En la prolongada ristra de caudillos de nuestra historia, hombres de presa y milicianos de la rapacidad  casi todos ellos, la exposición de ideas, la relación pormenorizada de hechos y la fundamentación de procederes resultaban algo inaudito, más aun si lo hacían con ánimo y honra de demócratas y no como mero justificativo de ambiciones pedestres.
Una de las herramientas más precisas para dilucidar la verdadera esencia democrática o atrabiliaria del testimonio de un aspirante a héroe esclarecido es su lenguaje. Mientras más rebuscado y ofuscado, o, paralelamente, mientras más chabacano y vulgar —los extremos se juntan, válgame Dios— sea el verbo, el susodicho que lo ladra propenderá a ser más autoritario y dictatorial. En su “Libro de mis luchas”, Emilio Arévalo Cedeño reconoce no contar con el arte de un escritor nato, pero nos habla con un castellano escueto y eficiente, recalcando a cada instante su índole de demócrata irreductible.
El libro
                            EAC nos revela haber nacido en Valle de La Pascua, Guárico, el 2 diciembre 1882. Su padre, el general Pedro Arévalo Oropeza, combatió en la Federación bajo el influjo de sus ideas liberales y, a posteriori, decepcionándose de la corrupción imperante, decidió apartarse de la vida pública. Su madre, Dionisia Cedeño de Arévalo, descendiente de indígenas y bisnieta del prócer Manuel Cedeño, le inculcó al pequeño Emilio la bravura y el amor a la tierra propio de los Tamanacos.
                            Altagracia de Orituco lo vio discurrir sus primeras letras, en el colegio Roscio, demostrando buena disposición. Ya a punto de obtener el bachillerato en Filosofía, el plantel fue clausurado. Arévalo Cedeño, no obstante, encaminó parte de su energía hacia la pasión autodidacta, aprendiendo por su cuenta inglés y francés. “Al abandonar el Colegio, o el Colegio abandonarme a mí, me consagré al trabajo”, confiesa. El llano aguardaba por él.
                            Comerciante ambulante de bestias, tipógrafo y editor del periodiquito “El Titán” en Altagracia, bodeguero, cronista del semanario “Helios” en Río Chico, tratante en ganado y cueros. Actividades de sustento que lo llevaron a recorrer vastas porciones de geografía venezolana y a relacionarse con innúmeras personas. A finales de 1908 se encuentra en Caracas y presencia de primera mano los episodios conducentes a la caída de Cipriano Castro y el ascenso al poder de su futuro némesis, Juan Vicente Gómez. EAC siente el despertar de su anhelo libertario.
                            1909 lo consigue de telegrafista en Libertad de Orituco. En 1910 pasa a ser jefe de estación en la oficina de Caicara de Maturín. Allí se casa, enviudando a los nueve meses. Nuevamente se dedica al comercio de ganado en los llanos monaguenses, guariqueños y apureños.
                            Precisamente en una de sus travesías apureñas, en 1913, reencuentra a su prima Pepita Zamora Arévalo. El afecto de la niñez se tornó en amores y sonaron las campanas nupciales. No tardaría en sobrevenirles una larga separación.                          
                            ¿Cómo llegó Emilio Arévalo Cedeño a oponerse de manera tan drástica a la incipiente tiranía gomecista? El episodio desencadenante aconteció en ese mismo año decimotercero del siglo veinte. Transcurrido un lustro en el poder, el hombre de La Mulera había forjado un verdadero monopolio, no solo político, sino económico. El Estado era él. Y como en la existencia de Venezuela, desde la colonia y pasada la independencia, todo, absolutamente todo, siempre ha pertenecido al Estado, entonces todo, absolutamente todo, era propiedad de Gómez. Antes se le llamaba mercantilismo. Luego se le ha denominado estatismo. Por ahí hay quienes lo mientan comunismo del siglo 21. Todo es del Estado. Y el Estado es el Jefe, el Benemérito, el Amado Líder. La historia vuelve a repetirse, como decía el viejo tango. Las autocracias te quitan lo tuyo. Tus propiedades. Tu dignidad. A menos que te arrodilles. Todas las dictaduras se parecen. He aquí lo que le arribó a Emilio Arévalo Cedeño.
                            Ese mismo año 13 de marras condujo una manada de trescientos potros hasta Apure. EAC ambicionaba venderlos a buen precio, aun cuando ya el monopolio gomero se extendía como un pulpo séptico por doquier. En San Juan de Payara contactó a sus habituales compradores. Medrosos, los clientes confesaron su imposibilidad de adquirir las bestias. La orden era tajante: únicamente el representante de Gómez podía comprar los caballos, cancelándolos a su exclusiva conveniencia. Desobedecer esta arbitrariedad se pagaba con cárcel y hasta con la vida.
                            EAC se llegó hasta el hato La Candelaria. Negoció a precio vil con el general Eulogio Moros, procónsul gomero en Apure, la venta de sus potros. Arévalo Cedeño se prometió a sí mismo cobrar la afrenta que lo llevaba a la ruina. Simultáneamente, Gómez se hacía reelegir democráticamente por siete años más, gracias a un congreso genuflexo que lo habilitaba y lo rehabilitaba a tal fin.
                            Emilio Arévalo Cedeño decidió no soportar impunemente tanta desvergüenza.
( … )

jueves, 30 de diciembre de 2010

El bachiche de tu amor - Cap. 07 (II)



La sexi satánica Tara Ántula, alias "La Carabina", a.k.a. "La 30-30", se devana la pensadora ideando maquinaciones sádicas para darle matarile a Yuleidys Ramona y refocilarse con Róbinson Baldomero el minitequero.


Mientras tanto, su enamorado Chicuaco Margarito tiene que cargar con una cornamenta digna de un reno sarraceno. ¡Cómo duelen esos cachos, Santa Mayuya!


Meta el dedito, qué digo, el ratón en este repro y póngase en autos.




El Bachiche de tu Amor

Cap. VII

(fondo: jet volando + acordes de acción)
NARRADOR: Mientras Yoyo, el pusilánime malandrín, inmoviliza a la bella y virginal Yuleidys Ramona (a-a-a-aahhh) con una pistola de regar matas llena de ácido de baterías, el intrépido Róbinson Baldomero, ágil como un tigre en los raudales, brinca y vuela, cual jet supersónico, al rescate de su amada, exclamando su grito de guerra:
ROBINSON: The Power Chímbing es el Podiiiiiirrrrrr ...
NARRADOR: De pronto, se escucha una detonación ...
(fondo: estruendoso cañonazo)
NARRADOR: ... y una doble risa capaz de fundirle el sistema parasimpático al más pintado de los mortales ...
CHICUACO y TARA: Ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja
(fondo: suben los acordes de tensión)
NARRADOR: Róbinson Baldomero viene volando, cual Supermán sabanero, y se percata de que la situación está más peluda que la cabeza de un hippie de otoño ...
(fondo: jet + acordes de suspenso)
ROBINSON: ¡¡Por todos los cielos!! Me han disparado un obús de hielo, y no es tomadura de pelo ... Esquivaré esa bala con celo, rotando esa bala con ligereza de velo, para que el proyectil me eluda, y atacaré cual barracuda, al maleante Yoyo que está que suda y suda, a la par que — traicioneramente — encañona a mi amada Yuleidys Ramona.
(fondo: sigue el jet + acordes)
NARRADOR: Dicho y hecho ... Faltando escasísimas micras para el impacto, el temerario Róbinson Baldomero efectúa un giro de trescientos sesenta grados sobre su eje anteroposterior de simetría sináptica, se engurruña en aerodinámica posición cúbito-supina y logra burlar la bala asesina ...
(fondo: zuáaaaaas)
NARRADOR: Ha sido una finta indescriptible, que ningún Bruce Lee, que ningún Jackie Chang, que ningún Jean Claude Van Damme o que ningún Ñaqui Ñaqui Stallone podría emular ... A Yoyo se le desorbitan los ojos, se le zafan las mandíbulas, se le bajan las medias y se le rueda el sillón al contemplar la insólita maniobra ...
YOYO (asombrado): ¡¡Qué atrinca es este maromero, a quien mientan Róbinson Baldomero!! Pero qué es lo que digo, no puedo admirar a mi enemigo, quien vuela como un pan de trigo, y viene directo a estrellarse contra mi ombligo ...
(efecto: topetazo sordo + caucho espichándose)
YOYO (botando el aire): ¡¡Por dios y mi mamacita!! Este ñero enterró su cabeza contra mi barriguita, y ahora me desplomo, como si la tuviera llena de plomo, cuando en realidad la tengo como un cromo, porque hace casi tres días no como, nada tomo, pierdo el sentido y me embromo ... ¡¡No gano una ni por asomo,  estoy frito como el rey Momo, y más salado que un pedazo de solomo!!
(efecto: pshsssssssssssss + acordes alegrines)
YULEIDYS (contenta): ¡¡Has volado como un cometa, y me has salvado toda completa, pues este malandrín enfermo de la chaveta, pretendía abusar de mí y darme con la chancleta, para robarme mi doncellez, usando sus malas tretas, pero es tanta su plebeyez, y su mal olor de jeta, que dio un traspié con un estrés, como si se le hubiera encunetado la bicicleta!!
ROBINSON: No te inquietes más, dulce Yuleidys Ramona, y escúchalo cómo se espicha, ese choro con su cara bembona, quien anhelaba jugarse una ficha, y deseaba vacilarse una nota gozona, pretendiendo pedirte la bicha ...
YULEIDYS: Su ambición se desmorona, se llevó su merecido ...
ROBINSON: ... y se desinfla con un silbido, que parece un porrompompero ...
YULEIDYS: ... porque ese delicioso y delicado hervido, sólo lo probará mi papi, Róbinson Baldomero ...
ROBINSON: Me como un sancocho de mero, y por eso es que siempre debemos creer, que The Pówer Chímbing es el podiiir
(fondo: acordes tensos)
NARRADOR: Nuestros dos heroínos se miran como dos tórtolos a quienes Cupido hubiera flechado con los dardos perfumados del amor ... No se han dado cuenta que, tras el umbral que da acceso al recinto, permanecen dos figuras siniestras al acecho ... Se trata del muy resiete sinvergüenza de Chicuaco Margarito y su prometida, la sexi-satánica Tara Ántula (fui-fui-oooooo) ...
CHICUACO: Ahora sí los tenemos a nuestra merced ... Los capturamos y los hacemos morir de sed ...
TARA: Yo me ocultaré detrás de esta pared, mientras tú los inmovilizas ... Anda y date prisa, átalos con esta driza, en aquel rincón donde no sopla la brisa, ponlos a tragar tiza, y ojalá se mueran sin oír misa, y mucho menos sin comer pizza, esos dos tórtolos sin camisa ... Pero muévete pues, Chicuaco nariz de parabrisa ...
CHICUACO: Oigo y obedezco, mi Tara Ántula precisa ... Mas, para poder someterlos cual policía en Cotiza, necesito un revólver fresco, porque sino se escapan y no los pesco, y esa posibilidad cobriza, me sobresalta y me eriza ... ¡¡Atiza!!
TARA: Déjame revisar en mi cartera, a ver si consigo un arma certera ...
CHICUACO: Eres toda una cuatrera, mi Tara Ántula majadera.
(fondo: registrando en la cartera)
TARA: Aquí tengo una pistolita de madera ...
CHICUACO: Qué va-ó, con esa me quedo varado en la acera ...
TARA: ¿Y cómo te parece este fusil fabricado en corcho?
CHICUACO: Con ese bicho me entorcho, me atasco y me vuelvo un chasco ...
TARA: A ver, a ver ... ¿Qué tal este veneno que llevo en este frasco?
CHICUACO: Ese veneno es chimbo, porque me lo tomo y ni siquiera me rasco ...
(efecto: sigue la registradera)
TARA: ¿Y esta polvorita que revienta y te hace volar el casco?
CHICUACO: La preparo con mayonesa y me la masco ...
TARA: ¿Qué hiciste con la china láser que te regalé en nuestro aniversario?
CHICUACO: Se la vendí por cuatro lucas al mono Candelario ...
TARA: Eres un balurdo cavernario, Chicuaco cuaternario ...
CHICUACO: Es que estaba más pelado que joroba’e dromedario.
TARA: ¿Y la metralleta de anime que te dejé sobre el armario?
CHICUACO: Se la empeñé a un cura gallego para que me rezara un novenario ...
(efecto: arrecia la curucuteadera)
TARA: Ya está ... Aquí la tengo ...
CHICUACO: ¿Qué es, amada mía, que me corro y me vengo?
TARA: Es tu walkman portátil ...
CHICUACO: ¿El que se parece a un dátil?
TARA: Dátil ahí con furia loca ... Le pones ya — y a full volumen — tus maravillosas ñesclas, qué digo, tus fabulosas mezclas, y les taladras la topia con una broca, les zarandeas a esos dos la potoca, luego las neuronas vas y les retocas, los pones a bailar la soca, porque ahora a ellos les toca, bailar al sonsonete retaco, que les tocan Tara y Chicuaco ...
CHICUACO: Les llegó la hora chiquita, a esa inepta parejita ... Pero pásame ya el aparatico, para volverles el alma un añico.
TARA: Agárralo ahora, chico, y vuélvelos pico-pico ...
CHICUACO: ¡¡Ay qué rico!! Estoy que salto como un mico ...
(fondo: acordes dramaticones)
NARRADOR: El muy resiete pícaro de Chicuaco Margarito agarra con sus manos peludas el aparato que le ofrece la víbora sensual de Tara Ántula (fui-fui-oooo) ... Sigilosamente, con torpes zancadas de palmípedo evacuador, Chicuaco Margarito traspone el umbral y, sin previo aviso y sin protesto, arranca con sus ñesclas, qué digo, con sus mezclas atronadoras, en un esfuerzo maléfico que busca doblegar a la parejita romántica de esta simpar radio-culebra ...
(fondo: arranca mezcla de Chicuaco Margarito)
CHICUACO: Ja ja ja ja ja ... Te derrotaré y te dejaré guindando de un avispero, cobarde Róbinson Baldomero ... Siempre me has derrotado como en películas vaqueras, en todas las guerras minitequeras ... Pero te cambió la suerte, prepárate para la muerte, porque se terminó este agobio que me obceca, y que me tiene la sesera seca ... Llegó el rey de la miniteca, con un sonoro grito: ¡¡soy Chicuaco Margarito, de la maldad un perito, y de la las ñesclas el pepito!!
ROBINSON: No me asustas ni un pelito, pérfido Chicuaco Margarito ... Tus changas me suenan a sapito, croando de amor en un pocito, porque de ellas yo soy el papaíto ... Y si no lo quieres creer, saco también mi aparatito, lo prendo en un momentito, y así te morirás al saber, que The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr ... Vacílate esta, Chicuaco bobito.
(fondo: arranca mezcla de Róbinson Baldomero)
CHICUACO: No me asusta tu retobo, ni me amilana tu treta, cochino no come jobo, y gallina no tiene teta ... Aquí te va eta, para romperte la jeta ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito con un pelo + de volumen)
ROBINSON: Pero, ¿qué pretendes, Chicuaco tracalero? Escucha como un torero, este sonido señero, para que botes el piedrero ...
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero un tanto + fuerte)
CHICUACO: Ahora me dejarás el pelero, imbécil Róbinson Baldomero ... Te lo juro por este crucero, que de aquí te irás a un lambedero, y reconocerás con emoción y devoción, que de las minitecas yo soy el campeón ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco ...
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito + alta)
ROBINSON: Ni que llames a Mayuya, ni te saldrás con la tuya, ni me podrás vencer, porque The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr ...
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero subiendo)
CHICUACO: Soy más fino que del billar un taco, de la manga un as me saco, porque sigo siendo el rey Chicuaco ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco.
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito getting higher)
ROBINSON: ¡¡ The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr!!
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero + duro)
CHICUACO: Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito getting higher)
ROBINSON: ¡¡ The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr!!
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero + duro)
CHICUACO: Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito getting higher)
(fondo: las mezclas de ambos se entrecruzan en una cacofonía estruendosa)
(efecto: temblor de tierra)
NARRADOR: La guerra a muerte para dirimir quién de los dos quedará como rey de las minitecas ha resultado en un estruendo que ha cuarteado las paredes ... El recinto tiembla como una gelatina, como un flan, como los glúteos llenos de celulitis de una gorda pesando ciento y pico de kilos ...
YULEIDYS: Róbinson Baldomero, ¿qué está pasando? Todo se está desmoronando ...
ROBINSON: Y yo con mi miniteca raspa y raspa ... A este edificio como que le dio un ataque de caspa ...
(fondo: acordes super tensos)
(efecto: continúa el temblor de tierra)
CHICUACO: Ja ja ja ja ... ¿Por qué te dio, Róbinson, ese taratateo? ¿Será que vas a morir como un filisteo? Ja ja ja ja ...Cof cof cof (se ahoga en su propia tos)
(fondo: acordes super dramáticos)
NARRADOR: Las paredes crujen ... El piso se agrieta ... ¿Será que van a morir aplastados? ... ¿Qué será bueno para amortiguar un viguetazo y para evitar que una pared de bloques de arcilla escachape a nuestros heroínos como vulgares chiripas? ... ¿Perecerán Yuleidys Ramona y Róbinson Baldomero en este derrumbe que se inició como si fuera una rumba y que parece ir cogiendo rumbo al pueblo de Rambo? ... ¿Por qué será que Chicuaco Margarito se ríe como motor de carro viejo cuando le fallan los platinos? ... ¿Cómo hará Chicuaco Margarito para ganarle una a Róbinson Baldomero? ... ¿Tendrá que volver a nacer, esta vez como pato carretero? ... ¿Por qué The Pówer Chímbing es el podiiiirrrr? ... ¿Deberá Chicuaco Margarito rezar aquella oración que empieza diciendo: “¡¡Ay, gran podiiirrr!!”? ... ¿Qué se hizo Tara Ántula? ... ¿Le seguirá poniendo la cornamenta a Chicuaco Margarito? ... ¿Por qué la llaman “La Carabina”? ... Entérese de la verdad de la vida, de los grandes misterios del universo y de cómo pegarle, de una vez por todas, a toditicas las loterías, escuchando el próximo capítulo de esta emocionante historia que nos enseña que el crimen no paga ( ... y algunas bancas tampoco)
El Bachiche de tu Amor
Una presentación de Aceite Bronca, el aceite de Verenzuela ... Bronca no brinca porque si brinca segurito que hay bronca, y si brinca la bronca nos bombardea los bronquios un bronco y yo me quedo ronco debajo de este tronco ... (Hablando de tronco, ¡¡qué tronco de culebra es ésta!! ¿Verdad?)

El bachiche de tu amor - Cap. 07 (I)


Continúa esta saga minitequera donde se contraponen las ñesclas, qué digo, las mezclas bachichéricas de los diyeis enfrentados: el noble Róbinson Baldomero y el flatulento Chicuaco Margarito.


Ni la simpar Maradonna,  reina indiscutible de la música disco miúsic, ni el imbatible Máiker Chicha Yácson hubieran podido  tronar el bachiche de una manera tan contundente. ¡Cújelo, Fifí!




Puye aquiles, pues, y póngase en onda.

 



El Bachiche de tu Amor

Cap. VII

(fondo: jet volando + acordes de acción)
NARRADOR: Mientras Yoyo, el pusilánime malandrín, inmoviliza a la bella y virginal Yuleidys Ramona (a-a-a-aahhh) con una pistola de regar matas llena de ácido de baterías, el intrépido Róbinson Baldomero, ágil como un tigre en los raudales, brinca y vuela, cual jet supersónico, al rescate de su amada, exclamando su grito de guerra:
ROBINSON: The Power Chímbing es el Podiiiiiirrrrrr ...
NARRADOR: De pronto, se escucha una detonación ...
(fondo: estruendoso cañonazo)
NARRADOR: ... y una doble risa capaz de fundirle el sistema parasimpático al más pintado de los mortales ...
CHICUACO y TARA: Ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja
(fondo: suben los acordes de tensión)
NARRADOR: Róbinson Baldomero viene volando, cual Supermán sabanero, y se percata de que la situación está más peluda que la cabeza de un hippie de otoño ...
(fondo: jet + acordes de suspenso)
ROBINSON: ¡¡Por todos los cielos!! Me han disparado un obús de hielo, y no es tomadura de pelo ... Esquivaré esa bala con celo, rotando esa bala con ligereza de velo, para que el proyectil me eluda, y atacaré cual barracuda, al maleante Yoyo que está que suda y suda, a la par que — traicioneramente — encañona a mi amada Yuleidys Ramona.
(fondo: sigue el jet + acordes)
NARRADOR: Dicho y hecho ... Faltando escasísimas micras para el impacto, el temerario Róbinson Baldomero efectúa un giro de trescientos sesenta grados sobre su eje anteroposterior de simetría sináptica, se engurruña en aerodinámica posición cúbito-supina y logra burlar la bala asesina ...
(fondo: zuáaaaaas)
NARRADOR: Ha sido una finta indescriptible, que ningún Bruce Lee, que ningún Jackie Chang, que ningún Jean Claude Van Damme o que ningún Ñaqui Ñaqui Stallone podría emular ... A Yoyo se le desorbitan los ojos, se le zafan las mandíbulas, se le bajan las medias y se le rueda el sillón al contemplar la insólita maniobra ...
YOYO (asombrado): ¡¡Qué atrinca es este maromero, a quien mientan Róbinson Baldomero!! Pero qué es lo que digo, no puedo admirar a mi enemigo, quien vuela como un pan de trigo, y viene directo a estrellarse contra mi ombligo ...
(efecto: topetazo sordo + caucho espichándose)
YOYO (botando el aire): ¡¡Por dios y mi mamacita!! Este ñero enterró su cabeza contra mi barriguita, y ahora me desplomo, como si la tuviera llena de plomo, cuando en realidad la tengo como un cromo, porque hace casi tres días no como, nada tomo, pierdo el sentido y me embromo ... ¡¡No gano una ni por asomo,  estoy frito como el rey Momo, y más salado que un pedazo de solomo!!
(efecto: pshsssssssssssss + acordes alegrines)
YULEIDYS (contenta): ¡¡Has volado como un cometa, y me has salvado toda completa, pues este malandrín enfermo de la chaveta, pretendía abusar de mí y darme con la chancleta, para robarme mi doncellez, usando sus malas tretas, pero es tanta su plebeyez, y su mal olor de jeta, que dio un traspié con un estrés, como si se le hubiera encunetado la bicicleta!!
ROBINSON: No te inquietes más, dulce Yuleidys Ramona, y escúchalo cómo se espicha, ese choro con su cara bembona, quien anhelaba jugarse una ficha, y deseaba vacilarse una nota gozona, pretendiendo pedirte la bicha ...
YULEIDYS: Su ambición se desmorona, se llevó su merecido ...
ROBINSON: ... y se desinfla con un silbido, que parece un porrompompero ...
YULEIDYS: ... porque ese delicioso y delicado hervido, sólo lo probará mi papi, Róbinson Baldomero ...
ROBINSON: Me como un sancocho de mero, y por eso es que siempre debemos creer, que The Pówer Chímbing es el podiiir
(fondo: acordes tensos)
NARRADOR: Nuestros dos heroínos se miran como dos tórtolos a quienes Cupido hubiera flechado con los dardos perfumados del amor ... No se han dado cuenta que, tras el umbral que da acceso al recinto, permanecen dos figuras siniestras al acecho ... Se trata del muy resiete sinvergüenza de Chicuaco Margarito y su prometida, la sexi-satánica Tara Ántula (fui-fui-oooooo) ...
CHICUACO: Ahora sí los tenemos a nuestra merced ... Los capturamos y los hacemos morir de sed ...
TARA: Yo me ocultaré detrás de esta pared, mientras tú los inmovilizas ... Anda y date prisa, átalos con esta driza, en aquel rincón donde no sopla la brisa, ponlos a tragar tiza, y ojalá se mueran sin oír misa, y mucho menos sin comer pizza, esos dos tórtolos sin camisa ... Pero muévete pues, Chicuaco nariz de parabrisa ...
CHICUACO: Oigo y obedezco, mi Tara Ántula precisa ... Mas, para poder someterlos cual policía en Cotiza, necesito un revólver fresco, porque sino se escapan y no los pesco, y esa posibilidad cobriza, me sobresalta y me eriza ... ¡¡Atiza!!
TARA: Déjame revisar en mi cartera, a ver si consigo un arma certera ...
CHICUACO: Eres toda una cuatrera, mi Tara Ántula majadera.
(fondo: registrando en la cartera)
TARA: Aquí tengo una pistolita de madera ...
CHICUACO: Qué va-ó, con esa me quedo varado en la acera ...
TARA: ¿Y cómo te parece este fusil fabricado en corcho?
CHICUACO: Con ese bicho me entorcho, me atasco y me vuelvo un chasco ...
TARA: A ver, a ver ... ¿Qué tal este veneno que llevo en este frasco?
CHICUACO: Ese veneno es chimbo, porque me lo tomo y ni siquiera me rasco ...
(efecto: sigue la registradera)
TARA: ¿Y esta polvorita que revienta y te hace volar el casco?
CHICUACO: La preparo con mayonesa y me la masco ...
TARA: ¿Qué hiciste con la china láser que te regalé en nuestro aniversario?
CHICUACO: Se la vendí por cuatro lucas al mono Candelario ...
TARA: Eres un balurdo cavernario, Chicuaco cuaternario ...
CHICUACO: Es que estaba más pelado que joroba’e dromedario.
TARA: ¿Y la metralleta de anime que te dejé sobre el armario?
CHICUACO: Se la empeñé a un cura gallego para que me rezara un novenario ...
(efecto: arrecia la curucuteadera)
TARA: Ya está ... Aquí la tengo ...
CHICUACO: ¿Qué es, amada mía, que me corro y me vengo?
TARA: Es tu walkman portátil ...
CHICUACO: ¿El que se parece a un dátil?
TARA: Dátil ahí con furia loca ... Le pones ya — y a full volumen — tus maravillosas ñesclas, qué digo, tus fabulosas mezclas, y les taladras la topia con una broca, les zarandeas a esos dos la potoca, luego las neuronas vas y les retocas, los pones a bailar la soca, porque ahora a ellos les toca, bailar al sonsonete retaco, que les tocan Tara y Chicuaco ...
CHICUACO: Les llegó la hora chiquita, a esa inepta parejita ... Pero pásame ya el aparatico, para volverles el alma un añico.
TARA: Agárralo ahora, chico, y vuélvelos pico-pico ...
CHICUACO: ¡¡Ay qué rico!! Estoy que salto como un mico ...
(fondo: acordes dramaticones)
NARRADOR: El muy resiete pícaro de Chicuaco Margarito agarra con sus manos peludas el aparato que le ofrece la víbora sensual de Tara Ántula (fui-fui-oooo) ... Sigilosamente, con torpes zancadas de palmípedo evacuador, Chicuaco Margarito traspone el umbral y, sin previo aviso y sin protesto, arranca con sus ñesclas, qué digo, con sus mezclas atronadoras, en un esfuerzo maléfico que busca doblegar a la parejita romántica de esta simpar radio-culebra ...
(fondo: arranca mezcla de Chicuaco Margarito)
CHICUACO: Ja ja ja ja ja ... Te derrotaré y te dejaré guindando de un avispero, cobarde Róbinson Baldomero ... Siempre me has derrotado como en películas vaqueras, en todas las guerras minitequeras ... Pero te cambió la suerte, prepárate para la muerte, porque se terminó este agobio que me obceca, y que me tiene la sesera seca ... Llegó el rey de la miniteca, con un sonoro grito: ¡¡soy Chicuaco Margarito, de la maldad un perito, y de la las ñesclas el pepito!!
ROBINSON: No me asustas ni un pelito, pérfido Chicuaco Margarito ... Tus changas me suenan a sapito, croando de amor en un pocito, porque de ellas yo soy el papaíto ... Y si no lo quieres creer, saco también mi aparatito, lo prendo en un momentito, y así te morirás al saber, que The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr ... Vacílate esta, Chicuaco bobito.
(fondo: arranca mezcla de Róbinson Baldomero)
CHICUACO: No me asusta tu retobo, ni me amilana tu treta, cochino no come jobo, y gallina no tiene teta ... Aquí te va eta, para romperte la jeta ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito con un pelo + de volumen)
ROBINSON: Pero, ¿qué pretendes, Chicuaco tracalero? Escucha como un torero, este sonido señero, para que botes el piedrero ...
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero un tanto + fuerte)
CHICUACO: Ahora me dejarás el pelero, imbécil Róbinson Baldomero ... Te lo juro por este crucero, que de aquí te irás a un lambedero, y reconocerás con emoción y devoción, que de las minitecas yo soy el campeón ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco ...
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito + alta)
ROBINSON: Ni que llames a Mayuya, ni te saldrás con la tuya, ni me podrás vencer, porque The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr ...
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero subiendo)
CHICUACO: Soy más fino que del billar un taco, de la manga un as me saco, porque sigo siendo el rey Chicuaco ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco ... Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco.
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito getting higher)
ROBINSON: ¡¡ The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr!!
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero + duro)
CHICUACO: Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito getting higher)
ROBINSON: ¡¡ The Pówer Chímbing es el podiiiiirrrr!!
(fondo: mezcla de Róbinson Baldomero + duro)
CHICUACO: Shi-cú, shi-cú, shi-cú, Chicuaco
(fondo: mezcla de Chicuaco Margarito getting higher)
(fondo: las mezclas de ambos se entrecruzan en una cacofonía estruendosa)
(efecto: temblor de tierra)
NARRADOR: La guerra a muerte para dirimir quién de los dos quedará como rey de las minitecas ha resultado en un estruendo que ha cuarteado las paredes ... El recinto tiembla como una gelatina, como un flan, como los glúteos llenos de celulitis de una gorda pesando ciento y pico de kilos ...
YULEIDYS: Róbinson Baldomero, ¿qué está pasando? Todo se está desmoronando ...
ROBINSON: Y yo con mi miniteca raspa y raspa ... A este edificio como que le dio un ataque de caspa ...
(fondo: acordes super tensos)
(efecto: continúa el temblor de tierra)
CHICUACO: Ja ja ja ja ... ¿Por qué te dio, Róbinson, ese taratateo? ¿Será que vas a morir como un filisteo? Ja ja ja ja ...Cof cof cof (se ahoga en su propia tos)
(fondo: acordes super dramáticos)
NARRADOR: Las paredes crujen ... El piso se agrieta ... ¿Será que van a morir aplastados? ... ¿Qué será bueno para amortiguar un viguetazo y para evitar que una pared de bloques de arcilla escachape a nuestros heroínos como vulgares chiripas? ... ¿Perecerán Yuleidys Ramona y Róbinson Baldomero en este derrumbe que se inició como si fuera una rumba y que parece ir cogiendo rumbo al pueblo de Rambo? ... ¿Por qué será que Chicuaco Margarito se ríe como motor de carro viejo cuando le fallan los platinos? ... ¿Cómo hará Chicuaco Margarito para ganarle una a Róbinson Baldomero? ... ¿Tendrá que volver a nacer, esta vez como pato carretero? ... ¿Por qué The Pówer Chímbing es el podiiiirrrr? ... ¿Deberá Chicuaco Margarito rezar aquella oración que empieza diciendo: “¡¡Ay, gran podiiirrr!!”? ... ¿Qué se hizo Tara Ántula? ... ¿Le seguirá poniendo la cornamenta a Chicuaco Margarito? ... ¿Por qué la llaman “La Carabina”? ... Entérese de la verdad de la vida, de los grandes misterios del universo y de cómo pegarle, de una vez por todas, a toditicas las loterías, escuchando el próximo capítulo de esta emocionante historia que nos enseña que el crimen no paga ( ... y algunas bancas tampoco)
El Bachiche de tu Amor
Una presentación de Aceite Bronca, el aceite de Verenzuela ... Bronca no brinca porque si brinca segurito que hay bronca, y si brinca la bronca nos bombardea los bronquios un bronco y yo me quedo ronco debajo de este tronco ... (Hablando de tronco, ¡¡qué tronco de culebra es ésta!! ¿Verdad?)

domingo, 31 de octubre de 2010

El bachiche de tu amor - Cap. 06 (2)


Una radioculebra pletórica de amor, dolor, despechos, sexo chimbo y malandraje con el moño suelto.

¿Podrán nuestros héroes imponer su casto amor ante el acoso de los villanos birriondos de este culebrón?


Métale un ratonazo a este piripicho aquí abajo y no se quede sin saber.

 


El Bachiche de tu Amor


Cap. VI

(fondo: acordes de acción)
NARRADOR: La sexi-satánica Tara Ántula (fui-fui-ooo) trata de sonsacar a Róbinson Baldomero para que desista de la búsqueda de su amada secuestrada, pero nuestro héroe hace caso omiso de esas insinuaciones preñadas de perfidia. El muy resiete bandido de Chicuaco Margarito lo apunta con su china láser, estira, estira y estira la goma ¾ hasta más no poder ¾ y dispara el mortífero proyectil ...
(efecto: zuiiiiiiiinnnnnggg encima de la voz del narrador)
NARRADOR: El obús vuela, vuela, vuela si quieres volar y se remonta a lo alto para divisar mejor, y desciende a toda mecha contra el cogote de nuestro heroíno. El peñón se aproxima, se aproxima, se aproxima y ... y ... y
(efecto: toñíoníoñíoñío + topetazo)
NARRADOR: ... faltando apenas unos milímetros, Róbinson Baldomero se inclina de improviso para auscultar con su lupa psicodélica las huellas del vehículo secuestrador ... El proyectil pasa por encima de su nuca y, ¡oh sorpresa!, golpea a la malvada de nuestra historia en la mera frente, haciéndola caer largo a largo, desmayada, desvanecida, inconsciente, sin sentido, noqueada de perinola ... Chicuaco Margarito se apercibe de su metida de pata ...
(fondo: acordes chimbines)
CHICUACO (sorprendido): ¡¡Por todos los demonios del infierno!! ... El tiro ha sido certero, como un chaparrón de invierno, pero en vez de Róbinson Baldomero, le soné el coco a mi novia, cosa que de verdad me agobia, porque cuando se despierte, adolorida del golpe artero, segurito me coge fobia ... Mejor me las doy de tierno, le busco un café cerrero, espero a que se recobre, la abrazo con gesto’e pobre, le sobo con un plumero, ese chichón del bendito averno, la llevo pa’ mi caverna, y la convenzo como un cuatrero, a ver si conmigo se empierna ... Uy, Tara Ántula, tú sí estás tierna ... Mmmm ... Mmmm
NARRADOR: El muy tracalerazo de Chicuaco Margarito se acerca, con el rabo entre las piernas y jipeando como perro de raza cacri (callejero con criollo) ...
(fondo: jipeos de perro)
NARRADOR: Chicuaco Margarito toma a su desvanecida amada entre sus brazos y la abanica con un suplemento de Condorito que se consiguió entre los escombros de la plancha de cemento que, hace apenas breves instantes, le aplanó el occipucio ...
(fondo: violinunsios chibunsios)
CHICUACO (solícito): Despierta, amada mía, despierta que ya es de día, abre tus ojos ahora, tu enamorado te implora.
TARA (despertando): ¿Qué me ha pasado, nariz de locomotora? Deja ya de abanarme y búscame una cantimplora ... De sed me muero como una engripada corocora ...
CHICUACO: Si quieres toma de este lavagallo, que llevo en esta carterita color de guacamayo, y que me regaló un lacayo, a quien conocí en un ensayo, en el pueblo de Cantagallo ...
TARA (regurgitando): Pero, ¿qué es esto que me das de beber, que me repugna y que me atora? Consígueme algo para este dolor de cabeza que me tortura y me devora ...
CHICUACO: Trágate esta aspirina, mi dulce flor de mora, y bebe de esta pimpina, para que ese pesar que de tu cabeza aflora, desaparezca y se te quite esa calambrina.
TARA: ¿Qué me pasó, qué me golpeó, Chicuaco de la cantina?
CHICUACO (disimulando): Ejem ... ejem ... Lo que pasó, mi reina sifrina, es que te tropezaste con una roca, te margulliste como en piscina, y quedaste muy tariloca, por ser más bruta que una gallina ...
TARA: Ay no seas así, rey Chicuaco de mi oficina, esto me aconteció por protegerte, de tus maquinaciones chimbas que son de muerte, porque siempre metes la pata con mala suerte ... Y por ser tan mal cobero, nunca podrás fregar a Róbinson Baldomero ...
CHICUACO: ¿Y qué hago entonces, mi Tara Ántula de fino pino, para poder despescuezar como a un cochino, a ese enemigo que huyó sin exhalar un trino, rumbo ¾ me imagino ¾a la población de Espino?
TARA: Tengo un plan que no puede fallar, Chicuaco bovino (...) Pero, antes, cárgame en tus brazos, y llévame con rápidos pasos, a la guarida que poseo en aquel cerro ... Me recupero de este yeyo más rapido que un cencerro, le montamos una trampa a ese trompa de “jierro”, y después tú y yo nos vacilamos una nota rica de encierro y entierro ... Pero avíspate y cárgame ya, Chicuaco becerro ...
(fondo: acordes de expectativa)
NARRADOR: Chicuaco Margarito levanta de un empellón a la ponzoñosa Tara Ántula quien ¾ aun estando afectada por una jaqueca ¾ es más peligrosa que una ración de mondongo piche pasado por manteca ... A todas estas, Yoyo, el gafolonio malandrín, mantiene de rehén a la dulce y virginal Yuleidys Ramona (a-a-a-ahhh) ...
YOYO: ¿Y qué, Yuleidys Ramona de mi corazón? ¿Cómo te parece este perro que te traje tan sabrosón, rebosante de salsas, papitas y tremendo salchichón?
YULEIDYS (devorando): Te diré que está más rico que un medallón, de lomito tierno con un toque de picante ... Pero no te quedes bizco, como un atorrante, dale un mordisco, echa pa’lante ...
(fondo: acordes tensos)
NARRADOR: Yoyo se aproxima ...
(efecto: pasos que retumban)
NARRADOR: Pero no es de perro caliente que tiene hambre (...) Sus ojos se inyectan de sangre sanguinolenta, de hemoglobina hemoglobínica y de hematocritos hematocríticos, pues un largo y ardiente verano está haciendo estragos con la poca cordura que le resta ... Sus pupilas se posan en los carnosos labios de Yuleidys Ramona (a-a-a-aaahhh)evocadores del dulce sabor de las guayabas frescas, en su cuello que invita a chuparlo como un helado de frambuesa, en sus pechos que parecen dos melones dulces, en sus muslos dorados como un pollo a la broaster, en sus redondas caderas que asemejan una deliciosa cachapa rellena de jamón y queso, en sus torneadas piernas que parecieran estar recubiertas de leche condensada, en su ombliguito chiquito y redondito que dan ganas de llenarlo con champaña para tomársela con pitillo ... Ay, papurrio ... (recomponiéndose) ... Total, que Yoyo está virolo de la confusión, ya que no sabe si es presa de la lujuria o de la glotonería ...
(efecto: los pasos resuenan más duro)
YOYO (acezante): Claro que lo voy a morder ... Lo voy a morder hasta más no poder ... Por fin, malandrín Yoyo, tu verano vas a aplacar, pues esta Yuleidys que parece un pollo, te pone a corcovear, y como viejo caballo te pone a relinchar ... Ji ji ji jiiiiiiiiii ...
YULEIDYS: ¿Qué te sucede, extraño alazán? Parece que a competir fueras, en unas hípicas carreras, narradas por Alí Kán ...
YOYO: Ya me cansé de esperar por un mazapán ... Te poseeré, Yuleidys, así sea lo último que haga ...
YULEIDYS: ¿Tú como que no has oído que el crimen no paga? ¿Me robarás mi doncellez y me dejarás tartamudeando como a una gaga?
YOYO: Después  si quieres te puedes meter a vaga ... Pero ¾ más bien ¾después que eso te haga, te empatas conmigo como en una saga, y te monto un casino con una vende-paga
YULEIDYS: Ni que me mandes a Praga, luciendo una braga: ¡no soy una maga! ... Prefiero que me claves con una daga ...
YOYO: Con otra lavativa, te voy a clavar ... Trago saliva, y serás mía, porque eres mi diva, Yuleidys cautiva ...
YULEIDYS: Morir es lo que prefiero, antes que dejarme poseer, entonces te haré saber, zamurito refistolero, que mi corazón rumbero ¾ y cien por ciento minitequero ¾pertenece a mi galán Róbinson Baldomero ...
YOYO: Me sabe a “cornflé”, tu novio bullero ... Prepárate ahora, a gozar como-é, porque llegó este ñero, tu amante primero.
YULEIDYS (asustándose): No, no, no me hagas eso ... ¿No prefieres más bien una hamburguesa con queso?
YOYO: ¿Será mejor que este manjar, que voy a disfrutar con embeleso?
NARRADOR: De pronto en eso ...
(efecto: se abre una puerta de golpe y se oyen rodar unos corotos)
ROBINSON (irrumpiendo): ¡¡Alto la acción o te dejo tieso!! Si te mueves, pillo sin cerebro, una pata voy y te quiebro, y tendrás que llevarla, embojotada en un yeso ... ¿Cómo te sonó eso? Hazme el favor y no te vuelvas a mover, porque The Power Chímbing es el Podiiiiiirrrrrr ...
YULEIDYS (aliviada): Róbinson Baldomero, amado mío: ¡¡Ya estaba yo a punto de hacer pío-pío, por culpa de este malandro frío!!
(fondo: shi-cú-shi-cú-shi-cú)
NARRADOR: Sí, queridos amigos ... Róbinson Baldomero, el súper-galán de esta radio-culebra, ha seguido con pericia de “petejoto” y sus chanclos de piel de jojoto, la pista que dejó tras de sí el secuestrador ... Intuyendo el peligro que corría su linda enamorada, le ha puesto corazón al asunto y ¾ más rápido que un marabunto ¾ ha recorrido el trayecto que lo condujo a la guarida de los rufianes de esta historia ... Pero Yoyo, el bobolongo y birriondo malandrín, no se da por vencido ... De un salto, agarra a Yuleidys Ramona (a-a-a-aaahhh), inmovilizándola y apuntándola con una pistola de regar matas ...
YOYO: Atrás, Róbinson Baldomero cabeza de delfín, porque sino a esta Yuleidys le voy a dar fin ...
ROBINSON (inmutable): ¿Estás loco, bellaco ruín? ¿Cómo la vas a matar con una pistola de regar jardín?
YOYO: Porque está llena de un ácido mortífero, por eso me doy este postín ... Los dos son mis prisioneros ¡por fin! (...) Cobro yo todo el rescate y se acabó este trajín ...
ROBINSON: Eres un bribón y un pillín ... Pero no te saldrás con la tuya ni que me dispares con un balín, en la esquina del Camarín ...
YULEIDYS (aterrorizada): Deja ya de discutir con este malandro chimbín, y bríncale como un puercoespín, para que me saques de este atolladero, mi salvador Róbinson Baldomero.
NARRADOR: Impelido por esta solicitud, Róbinson Baldomero salta con la agilidad de un Batman sabanero, exclamando su grito de guerra:
ROBINSON: ¡¡The Pówer Chímbing es el Podiiiiiirrrr!!
(efecto: jet volando + acordes de acción)
NARRADOR: Nuestro héroe vuela por los aires a semejanza de un F-16 atacando su objetivo ... Ya va a caer en picada encima del secuestrador Yoyo, quien aprisiona con una fuerte doble nelson a la bella Yuleidys Ramona (a-a-a-aaahhh) al tiempo que la apunta con una pistola de regar matas llena de ácido de baterías ... De pronto ...
YULEIDYS: ¡¡Cuidado, Róbinson Baldomero!!
(efecto: un cañonazo ensordecedor)
NARRADOR: Suena un disparo terrorífico ... Róbinson Baldomero, suspendido en el aire, se voltea y ve dos sombras siniestras y una doble risa, satánica, mefistofélica, luciferina, mandinguera ...
CHICUACO y TARA: Ja ja ja ja ja ja ja
(fondo: acordes en super tensión)
NARRADOR: ¿Quién ha disparado ese cañonazo que ha retumbado por doquier y que ha puesto a temblar todo el recinto como un majarete? ... ¿Podrá Róbinson Baldomero, en pleno vuelo rasante, esquivar el balazo asesino y rescatar a su amada de las garras de su opresor? ... ¿O, más bien, efectuará un aterrizaje forzoso estrellándose como un papagayo defectuoso? ... ¿Podrá Yuleidys Ramona salvar su doncellez? ... ¿O ya le habrá llegado la hora de que le den matica’e café? ... ¿Y Yoyo? (...) ¿Acabará, por fin, su largo y ardiente verano o seguirá, como de costumbre, recurriendo a los remedios caseros? ... ¿Qué será de la vida de Chicuaco Margarito? (...) ¿Será verdad que lo vieron de taxista en Pampatar? (...) ¿Dónde está Tara Ántula? ... ¿Por qué será ella tan mala estando tan buena? ........... Conozca las respuestas a todos estos misterios escuchando el próximo capítulo de esta radio-culebra que cada día se está enrollando más que una tragavenados haciendo la digestión en un alcornoque ...
El Bachiche de tu Amor
Una presentación de sus desodorantes Zum Bolita para la axilita y Zum de Pera para la sobaquera ...